lunes, 6 de julio de 2009

Kirchner: "Me entregaron estos hijos de puta"



Al Conde Lucanor le contaron lo que sucedió a un rey moro con tres pícaros granujas que llegaron a palacio.

-Señor conde -dijo Patronio-, tres pícaros fueron a palacio y dijeron al rey que eran excelentes tejedores, y le contaron cómo su mayor habilidad era hacer un paño que sólo podían ver aquellos que eran hijos de quienes todos creían su padre, pero que dicha tela nunca podría ser vista por quienes no fueran hijos de quien pasaba por padre suyo.

»Esto le pareció muy bien al rey, pues por aquel medio sabría quiénes eran hijos verdaderos de sus padres y quiénes no, para, de esta manera, quedarse él con sus bienes, porque los moros no heredan a sus padres si no son verdaderamente sus hijos. Con esta intención, les mandó dar una sala grande para que hiciesen aquella tela.

»Los pícaros pidieron al rey que les mandase encerrar en aquel salón hasta que terminaran su labor y de esta manera, se vería que no había engaño en cuanto proponían. Esto también agradó mucho al rey, que les dio oro, y plata, y seda, y cuanto fue necesario para tejer la tela. Y después quedaron encerrados en aquel salón.

»Ellos montaron sus telares y simulaban estar muchas horas tejiendo. Pasados varios días, fue uno de ellos a decir al rey que ya habían empezado la tela y que era muy hermosa; también le explicó con qué figuras y labores la estaban haciendo y le pidió que fuese a verla él solo, sin compañía de ningún consejero. Al rey le agradó mucho todo esto.

»El rey, para hacer la prueba antes en otra persona, envió a un criado suyo, sin pedirle que le dijera la verdad. Cuando el servidor vio a los tejedores y les oyó comentar entre ellos las virtudes de la tela, no se atrevió a decir que no la veía. Y así, cuando volvió a palacio, dijo al rey que la había visto. El rey mandó después a otro servidor, que afamó también haber visto la tela.

»Cuando todos los enviados del rey le aseguraron haber visto el paño, el rey fue a verlo. Entró en la sala y vio a los falsos tejedores hacer como si trabajasen, mientras le decían: «Mirad esta labor. ¿Os place esta historia? Mirad el dibujo y apreciad la variedad de los colores». Y aunque los tres se mostraban de acuerdo en lo que decían, la verdad es que no habían tejido tela alguna. Cuando el rey los vio tejer y decir cómo era la tela, que otros ya habían visto, se tuvo por muerto, pues pensó que él no la veía porque no era hijo del rey, su padre, y por eso no podía ver el paño, y temió que, si lo decía, perdería el reino. Obligado por ese temor, alabó mucho la tela y aprendió muy bien todos los detalles que los tejedores le habían mostrado. Cuando volvió a palacio, comentó a sus cortesanos las excelencias y primores de aquella tela y les explicó los dibujos e historias que había en ella, pero les ocultó todas sus sospechas.

»A los pocos días, y para que viera la tela, el rey envió a su gobernador, al que le había contado las excelencias y maravillas que tenía el paño. Llegó el gobernador y vio a los pícaros tejer y explicar las figuras y labores que tenía la tela, pero, como él no las veía, y recordaba que el rey las había visto, juzgó no ser hijo de quien creía su padre y pensó que, si alguien lo supiese, perdería honra y cargos. Con este temor, alabó mucho la tela, tanto o más que el propio rey.

»Cuando el gobernador le dijo al rey que había visto la tela y le alabó todos sus detalles y excelencias, el monarca se sintió muy desdichado, pues ya no le cabía duda de que no era hijo del rey a quien había sucedido en el trono. Por este motivo, comenzó a alabar la calidad y belleza de la tela y la destreza de aquellos que la habían tejido.

»Al día siguiente envió el rey a su valido, y le ocurrió lo mismo. ¿Qué más os diré? De esta manera, y por temor a la deshonra, fueron engañados el rey y todos sus vasallos, pues ninguno osaba decir que no veía la tela.

»Así siguió este asunto hasta que llegaron las fiestas mayores y pidieron al rey que vistiese aquellos paños para la ocasión. Los tres pícaros trajeron la tela envuelta en una sábana de lino, hicieron como si la desenvolviesen y, después, preguntaron al rey qué clase de vestidura deseaba. El rey les indicó el traje que quería. Ellos le tomaron medidas y, después, hicieron como si cortasen la tela y la estuvieran cosiendo.

»Cuando llegó el día de la fiesta, los tejedores le trajeron al rey la tela cortada y cosida, haciéndole creer que lo vestían y le alisaban los pliegues. Al terminar, el rey pensó que ya estaba vestido, sin atreverse a decir que él no veía la tela.

»Y vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; por suerte, era verano y el rey no padeció el frío.

»Todas las gentes lo vieron desnudo y, como sabían que el que no viera la tela era por no ser hijo de su padre, creyendo cada uno que, aunque él no la veía, los demás sí, por miedo a perder la honra, permanecieron callados y ninguno se atrevió a descubrir aquel secreto. Pero un negro, palafrenero del rey, que no tenía honra que perder, se acercó al rey y le dijo: «Señor, a mí me da lo mismo que me tengáis por hijo de mi padre o de otro cualquiera, y por eso os digo que o yo soy ciego, o vais desnudo».

»El rey comenzó a insultarlo, diciendo que, como él no era hijo de su padre, no podía ver la tela.

»Al decir esto el negro, otro que lo oyó dijo lo mismo, y así lo fueron diciendo hasta que el rey y todos los demás perdieron el miedo a reconocer que era la verdad; y así comprendieron el engaño que los pícaros les habían hecho. Y cuando fueron a buscarlos, no los encontraron, pues se habían ido con lo que habían estafado al rey gracias a este engaño.

»Así, vos, señor Conde Lucanor, como aquel hombre os pide que ninguna persona de vuestra confianza sepa lo que os propone, estad seguro de que piensa engañaros, pues debéis comprender que no tiene motivos para buscar vuestro provecho, ya que apenas os conoce, mientras que, quienes han vivido con vos, siempre procurarán serviros y favoreceros.

El conde pensó que era un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.

Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro y compuso estos versos que dicen así:

A quien te aconseja encubrir de tus amigos
más le gusta engañarte que los higos.

sábado, 4 de julio de 2009

De Poemas de Ezra Pound


La mujer del mercader del río: una carta
Cuando yo todavía llevaba el pelo cortado sobre la frente
jugaba en el portal delantero, recogiendo flores.

Tú viniste con zancos de madera jugando a los caballos,
caminaste junto a mi asiento, jugando con ciruelas azules
y seguimos viviendo en el pueblo de Chokan:
dos niños, sin aversión ni sospecha.

Con catorce años me casé con vos, mi señor.
Nunca me reía porque era tímida.
Bajaba la cabeza y miraba a la pared.
Aunque me llamaran mil veces, nunca volvía la cabeza.

Con quince años dejé de fruncir el ceño,
deseaba que mi polvo se mezclara con el tuyo
para siempre y para siempre y para siempre.
¿Para qué seguir vigilando?

Te fuiste cuando yo tenía dieciséis años,
te fuiste a la lejana Ku-to-yen, junto al río de los remolinos,
y has estado fuera cinco meses.
Los monos hacen un ruido muy triste por ahí arriba.
Cuando te fuiste arrastrabas los pies.
En el portal ahora ha crecido el musgo, musgos distintos,
¡Demasiado profundos para limpiarlos!

Las hojas caen pronto este otoño, por culpa del viento.
Las mariposas emparejadas ya amarillean en el agosto
sobre la hierba del jardín del oeste;
me duelen. Me hago vieja.
Si has de venir por los vados del río Kiang,
por favor, házmelo saber de antemano
y yo saldré a recibirte, iré hasta Cho-fu-sa.
Por Rihaku

Ezra Pound: Reseña biográfica

Poeta y ensayista norteamericano nacido en Hailey, Idaho, en 1885.

A la edad de doce años ingresó a Cheltenham, una escuela militar donde estudió griego y latín. Luego ingresó a la Universidad de Pennsylvania para aprender otras lenguas, y a partir de 1906 se estableció en Europa, principalmente en Italia e Inglaterra, desde donde promovió dos grandes movimientos de vanguardia: el imaginismo y el vorticismo.

A finales de la segunda guerra mundial fue acusado de alta traición y detenido por los aliados en Italia, y en 1946, tras ser declarado paranoico, fue internado en un sanatorio mental en Washington.
De su obra poética merecen destacarse "Personae" en 1926, una recopilación de poemas breves, y "Cantos" en 1970, considerada como una de las epopeyas en lengua inglesa más importantes del siglo XIX, y a la que dedicó cuarenta y cinco años de su vida.

Como crítico contribuyó a la renovación de la poesía y apoyó entre otros, a T.S. Eliot y James Joyce.

Murió en Venecia en 1972. ©

jueves, 2 de julio de 2009

Una buena lección

(Hecho biográfico ocurrido en 1892)


Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias.

El caballero mayor, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de San Marcos.

Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del anciano y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?

- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?

- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

- Así es, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho.

Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba.

En la tarjeta decía:

Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia



"Un poco de ciencia nos aparta de Dios. Mucha nos aproxima".

Dr. Louis Pasteur



lunes, 29 de junio de 2009

La implosión del kirchnerismo


LA KAÍDA

LA IMPLOSIÓN DEL KIRCHNERISMO Y LO QUE SIGUE A PARTIR DE AHORA


El frío texto del cable reza: "Derrota del kirchnerismo en casi todo el país".

El oficialismo sólo obtuvo el 30% de los votos a nivel nacional y perdió varias bancas en las dos cámaras del Congreso. Golpeado, Néstor Kirchner reconoció la derrota pasada las 2 de la mañana: "Hemos perdido por muy poquito", remarcó.

En provincia de Buenos Aires, Kirchner perdió por más de 2 puntos ante Francisco de Narváez, de Unión PRO. También cayó en otros distritos clave como Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

Julio Cobos, actual vicepresidente, hizo una gran elección en Mendoza: ganó por 20 puntos y ya se ve candidato en 2011. En Santa Fe, Carlos Reutemann ganó por ajustado margen. Y en Córdoba, Luis Juez se impuso por cuatro puntos en la elección para Senadores, mientras que la UCR hizo una gran elección y ganó en Diputados.

El Gobierno también sufrió en Santa Cruz, donde el radical Eduardo Costa se impuso por una leve ventaja al oficialismo. Así, el kirchnerismo sólo obtuvo una de las tres bancas en juego para Diputados en esa provincia.

Como lo veníamos anticipando, y como no podía ser de otra manera, la "kaída" del kirchnerismo comenzó a ser una realidad.

En pleno conflicto con el campo, alguien, muy ocurrente por supuesto, editó y subió al sitio web You tube (1) un segmento del film “La caída”, que por supuesto recomiendo que vean, y que refleja los últimos momentos de Hitler en el poder cambiando el subtitulado original por un supuesto diálogo entre Néstor Kirchner y sus colaboradores.

En esa larga espera hasta las dos de la mañana por escuchar a Kirchner, vino a mi mente ese video.

Luego, cuando finalmente apareció, su rostro era más que elocuente. ¿Qué ocurrió en esas más de seis horas?

Debemos señalar, en primer lugar, que Kirchner, fiel a su estilo, especuló hasta último momento. Por más de que hacía mucho tiempo sabía que perdería y que todas esas trampas que llevó a cabo, comenzando por adelantar las elecciones, y siguiendo por las candidaturas “testimoniales” las candidaturas “eventuales”, buscar legitimar de cualquier manera a candidatos donde no lo podían ser, como por ejemplo su caso y tratar de invalidar otras —como el caso de Claudia Rucci, sólo por citar alguno—, no surtieran efecto, y en muchos casos le jugaran en contra, como la mediatización de vincular a Francisco De Narváez al narcotráfico; la especulación siguió hasta último momento de campaña.

Tal es la mediocridad especulativa de Kirchner, que en las últimas semanas presionó a las empresas de servicios de luz y gas para que frenaran el envío de facturas, ya que como vendrán con un significativo aumento es lógico que esto pudiera jugarle en contra. Pero no sólo eso, además hizo enviar miles de cartas al director del ANSES, Amado Boudou, a los jubilados contándoles los logros obtenidos por esta administración. O sea que hizo campaña encubierta con fondos del Estado.

Y ya que estamos hablando de publicidad encubierta con fondos estatales, todos pudimos ver el vergonzoso bombardeo por todos los medios de las “bondades” que nos ofrece la AFIP y los logros conseguidos con nuestros impuestos.

Y la especulación sigue, con la miserable maniobra de tratar de ocular la emergencia sanitaria por la gripe A.

Aunque la más patética fue la última, la triste participación, luego de una ardua negociación, en el mamarrachezco programa “Gran Cuñado”.

Volviendo a lo ocurrido durante las horas que transcurrieron entre las seis de la tarde y las dos de la mañana, estamos en condiciones de decir que Kirchner, más que “nervioso”, como él le dice a Clarín, estaba furioso.

Tal es así que llamó a todos y cada uno de los intendentes K para insultarlos y culparlos de la derrota, incluso maldijo a Sergio Massa, y a Florencio Randazzo, responsabilizándolos de no haber hecho llegar en primer lugar las urnas donde lo daban ganador seguro.

A Cristina, luego de reprocharle mil cosas, tratarla de inútil, y decirle que lo mejor que podía hacer era renunciar, la mandó a una habitación y le sugirió que “ni se le ocurra asomar la nariz”.

Dadas así las cosas, y esperando un milagro que jamás llegaría, decidió dar la cara.
Por supuesto que su rostro reflejaba el cachetazo recibido, y siguiendo sus costumbres, en ningún momento intentó hacer la más mínima autocrítica. De hecho, trató de minimizar la derrota, que hasta 48 horas antes el presagiaba que en caso de ocurrir sería una catástrofe, y siguió con la misma cantinela: “profundizar el modelo y la gobernabilidad”. ¿Alguna vez explicará qué significa esto?

Lo cierto es que, como dijimos, Néstor jamás escucha, y esa es, sencillamente, la clave de la derrota. El 70% de la población le dijo NO. No a un “modelo” patoteril, autoritario y demagógico.

Un párrafo aparte merece el tema da mayor preocupación en campaña, el fraude. Si bien no se registraron en la cantidad y forma que muchos presagiábamos, hubo muchísimas denuncias, no sólo de faltantes de boletas, también hubo casos de intercambio de boletas verdaderas por falsas.

En este sentido, debemos destacar que fue fundamental la difusión de los planes que tenía el kirchnerismo a través de los medios independientes, que como en el caso de Tribuna de Periodistas, entre otras advertencias, comenzó la campaña de invitar a los ciudadanos a concurrir a votar con su propia boleta, y que quien suscribe le sugirió personalmente a Margarita Stolbizer que difunda nuestra idea en cuanto medio fuera posible.

Ese fue, modestamente, nuestro pequeño aporte para evitar el posible fraude.

Para finalizar, creo, en lo personal, que ayer henos asistido al comienzo del fin del kirchnerismo. Quien arriesgue a pronosticar qué ocurrirá, en relación a lo que pueda hacer Néstor Kirchner de aquí en más, es totalmente azaroso, ya que ni él mismo lo sabe.

Si Kirchner se caracterizó por algo, hasta ahora, es que siempre se manejó en función a las improvisaciones, basándose, generalmente, en su olfato político y, eventualmente —no siempre— a las repercusiones de tal o cual globo de ensayo.

La bipolaridad le puede hacer tanto obligar a Cristina a que renuncie a presentarse a las próximas elecciones presidenciales, que dicho sea de paso, es muy factible que se adelanten. De la misma manera, podemos anticipar que Néstor Kirchner renunciará en las próximas horas a la presidencia del Partido Justicialista.

Finalmente, podemos asegurar que jamás NK asumirá la derrota, y mucho menos hará una autocrítica de sus errores, culpando, como lo hizo hasta ahora, a terceros, especialmente a periodistas y medios.

Y hablando de medios… a partir de ahora, ¿quién está más nervioso, Néstor o Clarín?

Pablo Dócimo

miércoles, 3 de junio de 2009

La resurrección del Yasy Yateré


Mefistófeles o Mefisto son las formas más comunes por las cuales se conoce a uno de los príncipes del Infierno, subordinado a Lucifer, como su capturador de almas para el infierno.
En muchas ocasiones también se lo toma como sinónimo del Diablo mismo.

Durante el Renacimiento, era conocido por el nombre de Mefostófiles, forma de la cual se deriva una de sus posibles etimologías, según la cual el nombre procede de la combinación de la partícula negativa griega μὴ, φῶς (luz), φιλής (el que ama), o lo que es lo mismo: el que no ama la luz. Sin embargo, el significado de la palabra no se ha establecido por completo. Butler menciona que el nombre sugiere conjeturas en idiomas griego, persa o hebreo. Entre los nombres sugeridos, están Mefotofiles (enemigo de la luz), Mefaustofiles (enemigo de Fausto), o Mefiz-Tofel (destructor-mentiroso).

Mefistófeles es presentado muchas veces como una figura tragicómica, atrapado entre su victoria al lograr que las grandes masas dejen de considerar a Dios en el centro de todas las cosas y su derrota al perder él mismo relevancia por el mismo motivo.

Lo cierto es que Mefisto, un demonio proveniente del odio hacia las reglas establecidas por Dios, fue la primera estrella caída en la pelea entre el Dragón y San Miguel y en jerarquía demoníaca tiene alto rango sobre Astaroth, Azazel, Behemoth entre otros, y es el mal encarnado.

En el aspecto gráfico, Mefistófeles ha sido representado como la representación más "refinada" del mal, utilizando ropas fastuosas dignas de un personaje de la nobleza. Se le suele representar como un ser racional, altamente frío y con un alto nivel de lógica, misma que utilizaría para poder atrapar mentalmente a las personas y hacer que sigan sus oscuros designios.


La resurrección del Yasy Yateré

El Yasy Yateré, Yasí Yateré, Yaciyateré o Jasy Jatere (en la actual ortografía del avañe'ẽ) es una especie de duende o gnomo de la mitología guaraní.

Su creencia se extiende por todo el nordeste argentino (incluyendo a las provincias de Misiones, Corrientes, Formosa y parte del Chaco), Paraguay y sur de Brasil.

Etimología: Algunas fuentes sostienen que Yasy Yateré es una derivación o deformación del nombre original que significaría "fragmento de luna" en guaraní.

De allí que inicialmente este personaje tuviera el cabello de color blanco o plateado (por los rayos de luna) y fuera un personaje nocturno. Sin embargo actualmente se lo considera un personaje más bien diurno.

Mitología: Muchas de las características de este personaje se confunden con las del Pombero. El Yasy Yateré suele ser representado como un enano o un niño pequeño, desnudo, hermoso, de cabellos dorados, (en algunas variantes barbudo), con un sombrero de paja y un bastón de oro donde residen sus poderes mágicos.

Suele recorrer el monte a la hora de la siesta, atrayendo a las niñas con un silbido hipnótico que imita al de un ave. Se dice que aparece sobre todo durante la época del avatiky (cosecha del choclo o maíz tierno) que gusta comer.

El Yasy Yateré se vale de su silbido o de su bastón mágico para atraer a las niñas, a las que rapta. Las lleva al monte donde las retiene un tiempo para jugar con ellas y alimentarlas con miel y frutas. Luego las abandona o las deja enredadas en ysypo (liana).

Antes de abandonarlos, el Yasy Yateré las lame o las besa, dejándolas tontas o idiotas (tavy: akã tavy), mudas (ñe' engu) o sordomudas.

Sin embargo, éstas se recuperan después de un cierto tiempo. En algunas zonas se cree que al cumplirse un año del rapto, la niña tiene un "ataque" con convulsiones (epilepsia).

En otras versiones, si el Yasy Yateré se cansa de la niña, puede llevarla al río donde la ahoga.

Una forma de volver inofensivo a este personaje es quitándole su bastón dorado, sin el cual se carece de poderes. Entonces el Yasy se pone a llorar como un niño pequeño. Para conseguir esto, basta con embriagarlo con caña (aguardiente), bebida a la que es muy aficionado.

Otra forma de congraciarse con él es ofreciéndole pencas de tabaco, que se dejan en zonas aledañas a la casa o bien en los caminos de entrada al monte.

En la versión de Rosicrán de la mitología guaraní, Yasy Yateré es el cuarto hijo de Taú (espíritu del mal) y de Keraná (diosa del sueño).

Este mito es usado por las madres, sobre todo en áreas rurales, para evitar que las niñas se alejen de sus casas a la hora de la siesta (obligada en estos sitios por las elevadas temperaturas).

"Yasy-Yateré el que se oye pero no se ve" ese conocido dicho se refiere a que el Yasy es invisible para todos excepto las niñas muy pequeñas, y se oye por el ruido con que las atrae.

También se dice que el Yasy tiene los pies al revés, así alguien al ver sus pisadas cree que era una persona que se estaba yendo, y no el Yasy que estaba llegando al pueblo.

El mito en la actualidad del Yasy Yateré se encuentra aún vivo y con bastante vigor en determinadas áreas rurales.

Está presente, además, en muchas manifestaciones culturales, tanto del nordeste argentino como del Paraguay:

En letras de canciones populares (chamamés y en un tango titulado precisamente Yasy Yateré).
En cuentos ("El Yaciyateré" de Horacio Quiroga) y poemas.
En dibujos e historietas (suele ser un personaje habitual de la tira "Gurí Guazú" del humorista Latre, publicado en el diario El Territorio de Misiones, donde aparece con el nombre de "Yasí Tereré", en referencia a la popular bebida paraguaya).
También aparece frecuentemente en la historieta Dr. Capo de autor anónimo.

EL YASY YATERE
Letra y Música de Alcibíades Alarcón

Canción

Hoy que me encuentro distante
De tus yerbatales
Siento la brisa templada de tu Paraná
Oigo cantar al zorzal, desde acá
Que con su trino, me hace pensar
En tus floridos lapachos y el rojo ceibal
Quiero volver a mi tierra, teñida de sangre
Salpicada por la sangre del pobre mensú
Ver las pitanga y el araticú
Que madurando junto al guaviyú
Cuelgan sus ramas en salto como el Yguazú

ESTRIBILLO

El viento jugando va
En medio del guayabal
Cruje de pronto el yerbal
Saludando al parecer
Porque ha pasado silbando
El Yasy-Yateré

El sol curioso se asoma sobre el horizonte
Para mirar una yunta de bueyes, que van,
Con el hombre abriendo surcos están
En la esperanza de poder llevar
Ya cosechada la yerba, hasta el barbacuá
Entre la siesta en silencio a dormirse en la selva
Sobre el cardal perfumado por el yrupé
Un rubiecito pequeño se ve
De oro el bastón, que le llega a los pies.
Es el Yasy-Yateré.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Orejano


Letra de Serafín J García (*)

Yo sé qu'en el pago me tienen idea
porque a los que mandan no les cabresteo;
porque dispreciando las güeyas ajenas
sé abrirme caminos pa' dir ande quiero.

Porque no me han visto lamber la coyunda
ni andar hocicando p'hacerme de un peso,
y saben de sobra que soy duro'e boca
y no me asujeta ni un freno mulero.

Porque cuando tengo que cantar verdades,
las canto derecho nomás, a lo macho,
aunq'esas verdades amuestren bicheras
ande naide creiba que hubiera gusanos.

Porque al copetudo de riñón cubierto
-pa quien n'usa leyes ningún comesario-
lo trato lo mesmo que al que sólo tiene
chiripá de bolsa pa taparse'l rabo.

Porque no m'enyenan con cuatro mentiras
los maracanases que vienen del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y'hacernos promesas que nunca cumplieron.

Porque cuando truje mi china p'al rancho
me olvidé que hay jueces p'hacer casamientos,
y que nada vale la mujer más güena
si su hombre por eya no ha pagao derecho.

Porque a mis gurises los he criao infieles
aunqu'el cura grite qu'irán al infierno,
y digo ande cuadre que pa' nada sirven
los que sólo viven pirichando el cielo.

Porque aunque no tengo ni en qué cáirme muerto
soy más rico qu'esos que agrandan sus campos
pagando en sancochos de tumba reseca
al pobre pión, qu'echa los bofes cinchando.

¡Por eso en el pago me tienen idea!
¡Porqu'entre los ceibos estorba un quebracho!
¡Porque a tuitos eyos les han puesto marca
y tienen envidia de verme orejano!

¿Y a mí qué m'importa? ¡Soy chúcaro y libre!
¡No sigo a caudiyos ni en leyes me atraco!
¡Y voy por los rumbos clariados de mi antojo
y a naides preciso pa ser mi baquiano!

(*) Serafín J García es un poeta uruguayo nacido en 1910. Entre sus múltiples obras figura "Tacuruses" (1936) un libro de poemas costumbristas en el que utiliza el lenguaje gauchesco. "Orejano" es uno de los poemas más conocidos por haber sido llevado a canción por varios interpretes del folkore rioplatense.
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